A las mujeres se les asigna como primera responsabilidad la reproducción y en un segundísimo segundo plano la producción material, de aquí nace la desigualdad de género.
Durante mucho tiempo las mujeres que trabajaban eran consideradas fuera de
lugar en el mercado de trabajo y eran mal vistas por una sociedad absolutamente
conservadora.
En las últimas décadas la participación laboral femenina en la región se
ha duplicado, pasó de un 23% a un 53% entre 1990 y 2008 según una reciente
investigación realizada por la Organización Internacional del Trabajo y el
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y si se toma la franja de entre
20 y 40 años el porcentaje de mueres que trabajan fuera del hogar asciende al
70%, por lo que estamos viviendo una verdadera revolución cultural más allá que
esto se deba a una adaptación del mercado trabajo a las necesidades del mundo
empresarial y no tanto a una maduración social que tienda a la igualdad de
género, aunque en este sentido también ha habido avances.
Sin embargo, si tomamos en cuenta que el hombre aún en estos tiempos
ocupa mucho menos tiempo que las mujeres en tareas del hogar, el uso del tiempo
se convierte en un factor de desigualdad importante. Así como en la calidad del
empleo y en las diferencias que hay en lo que tiene que ver con la remuneración
por igual tarea donde claramente la mujer es peor remunerada.
Los trabajos considerados femeninos son los peor pagos y generalmente
tienen las peores condiciones laborales a su vez, también las mujeres son
mayoría en el creciente mercado de trabajos temporarios, empleos que son
claramente mas inestables y que sufren fuertemente las crisis regionales y
mundiales, por lo que están mas expuestas al desempleo.
Cuando llegamos a analizar como se componen los lugares de decisiones mas
importantes en los ámbitos públicos y privados, ha habido avances importantes
para las mujeres en los últimos años pero son aún insuficientes como para decir
que estamos en una situación de igualdad.
El sistema político ha empezando a romper las barreras de que la política
es cosa de "hombres" y ya varias mujeres han alcanzado la presidencia de varios
países del mundo. Uruguay no ha sido ajeno a este proceso aunque parecería ser
más lento que varios países de la región. El gobierno de Tabaré Vazquez le dio
una impronta a su gobierno con muchas mujeres en su gabinete aunque a nivel
parlamentario predominan los hombres.
Ahora nuestro Frente Amplio tiene un nuevo desafío por delante que es
llevar a la Intendencia de Montevideo a una mujer , por primera vez en la
historia.
Trabajaremos fuertemente para lograrlo, y dar un paso más en esa revolución
social por la igualdad de derechos, no tengan dudas de ello.