Compartir
11/3/2010
Sebastián Cousté
No más Dolores
Podemos ubicar al ser humano dentro de la especie animal, o no, dependiendo de las adscripciones religiosas y filosóficas que cada uno tenga, pero tanto de una como de otra forma, es innegable la diferencia entre el hombre y los animales.

En el primero de los casos, nuestra relación con los animales debería guiarse por alguna especie de sensibilidad de congéneres, respetar, cuidar y proteger con el mismo sentido que un hermano mayor cuida a uno menor. En el segundo de los  casos al tratarse de alguna de las variantes cristianas, no debería dejarnos de importar y no deberíamos olvidar el valor de la piedad como cualidad imprescindible. Por otro lado, las religiones con raíz budista, las creencias de new age,  el wiccanismo, entre otras, tienen una relación con los animales más respetuosa y empática.

Y por ultimo lado en argumentaciones más pragmáticas y  más cercanas a un razonamiento laico; se puede decir en el proceso evolutivo el ser humano fue dotado con la capacidad de comprender y entender el mundo y a si mismo. Por lo tanto cuenta con las herramientas intelectuales, tecnológicas y los recursos necesarios para imponer su posición y dominio frente a otras especies. Por lo que en principio por implicaciones éticas, de sensibilidad y responsabilidad ecológica no deberíamos transgredir ciertas líneas de relacionamiento con la naturaleza, ya que corremos el riesgo de darnos cuenta solo demasiado tarde de nuestro daño causado a la biodiversidad. 

Aquí entran un montón de cuestiones, que no me planteo discutir en este momento, tales como: Vegetarianismo,  veganismo, desarrollo sustentable,  etc. El planteo por el momento es mucho más simple, tenemos en Montevideo un zoológico que no es digno de mención, no cuenta con una ubicación adecuada, ya que está en una zona sumamente urbana y no tiene espacios de tamaño apropiado. Los zoológicos, son además, un símbolo ideológico de la utilización del poder, hacia quienes, y con quienes, se encuentran en condiciones de debilidad. Es correcto que la naturaleza tiene sus leyes de supervivencia y adaptación que no dan tregua a ninguna especie. Pero el ser humano es contenedor de una capacidad de entendimiento única, y   como proyecto  de evolución axiológica  de la humanidad, debe predicar con ejemplos. 

Los zoológicos, cuando no cumplen la función de reserva, no pueden existir con el solo propósito de divertir y entretenernos. Y si existen deben contar con un mínimo de compasión en sus instalaciones, en su respeto hacia el hábitat y la salud de los animales. El zoológico de la ciudad de Montevideo me promueve una profunda tristeza y una mayor  preocupación por los animales que allí viven, pero me preocupa además por lo que simboliza y representa sobre nosotros como sociedad. Por supuesto que algunos pensaran que ante otras miserias, parece un tema menor, pero la crueldad no puede estar justificado bajo el narcisismo humano de su necesidad de entretenimiento. Creo con convicción que es hora de ir desatando esos pequeños nudos que nos mantienen ligados a modos arcaicos, y que no representan otra cosa que nuestra incapacidad para dejar modelos de vida humana que no son sustentables, amigables, éticos, saludables, ni solidarios. Y  que  nos estancan en una época sin avances en el progreso de la relación del hombre con el hombre y  del hombre con la naturaleza.
 
El departamento de Montevideo tiene hoy en día dos Zoológicos, cosa que hasta económicamente no tiene mucho sentido y ambos no están en condiciones aceptables para una ciudad capital con un fuerte perfil turístico

Los planteos puntuales en este caso son:

1. Cerrar el Zoológico de Villa Dolores (Nombre ideal para un campo de sufrimiento).
2. Destinar todos los recursos que se destinaban a mejorar el Zoológico de Parque Lecoq, mejorando su infraestructura, ampliando su predio y su caminería, para ser una real atracción turística que hasta beneficiara a la alicaída zona oeste y la Ciudad de Santiago Vázquez
3. No traer más animales del exterior sacados de sus hábitats y de sus condiciones naturales. Salvo situaciones especiales en las que los mismos no puedan sobrevivir por sus propios medio en el hábitat natural. 
4. En caso de los animales que ya se encuentran en el zoológico y de los que por determinadas circunstancias haya que ingresar: Proporcionarles un espacio adecuado  y digno en dimensiones y en características.
5. Si mantener el predio de Villa Dolores implica allí tener alguna especie de zoológico,  pues tengamos reptiles y mamíferos muy pequeños, que puedan vivir en esos pequeños espacios sin pasarla mal y transformar el parque completo en un espacio verde abierto al estilo de la Plaza Liber Seregni, que bien le vendría tambi&#

Movimiento de Integración Alternativo - Lista 642 - Frente Amplio
098 642 642 - info@mia642.org - Uruguay - Copyright 2008 - 2010 - Todos los derechos reservados.